Bacallà amb samfaïna (bacalao con sanfaina)

¡Ya vuelvo a estar con vosotros amigos idos de la olla!

El otro día me acordé de un buen amigo mío, un tal bacalao, el que siempre está “calao”. Este pescado estaba muy presente en las cocinas humildes de las familias catalanas hace años: era el pescado de los pobres. Os preguntaréis porqué… ¡muy fácil! El pescado fresco era muy caro y por tanto poco accesible para esas familias trabajadoras.

Mi madre, la Señora Sepia, siempre me explicaba que pasaba una furgoneta pitando con grandes trozos de bacalao salado (para su conserva) y la gente salía de sus casas para obtener un trozo de ese rico pescado. Uno le decía cuanto quería, se medía y se metía en casa para comérselo días después. ¿Por qué días después? Porqué se tenía que desalar…

Pasemos pues a esta receta tan tradicional y aprendamos, antes que nada, a desalar.

BACALLÀ AMB SAMFAÏNA (bacalao con sanfaina)

Ingredientes

1 penca de bacalao salado

1 berenjena

1 calabacín

1 cebolla

1 puerro (ese es mi toque)

1 pimiento rojo

Sal, pimienta

1 hoja de laurel

2 dientes de ajo

Salsa de tomate casera

Harina

Aceite

Modo de preparación:

Primero de todo tenemos que desalar el bacalao, por lo tanto hay que ser previsor. Si queremos comérnoslo el domingo, tendríamos que empezar a desalarlo un par de días antes.

Sumergimos la penca de bacalao en un recipiente con agua. Tiene que cubrirlo todo. Lo dejamos 24 horas en esa agua. Sobre todo, en la nevera, que si no, se nos estropearía. Pasado ese tiempo, le cambiamos el agua y lo dejamos 24 horas más en la nevera. Una vez trascurrido ese tiempo, lo probamos. Si está bien de sal, ya lo podemos empezar a preparar. Si no, lo sumergimos de nuevo en agua y esperamos 6 horas más. Es importante probarlo para ver si ya no está salado.

ImatgeAhora ya lo cortamos en lomos. El que yo he cocinado me ha dado para cuatro lomos. Lo secamos bien y lo enharinamos. Una vez enharinado, lo freímos.

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Yo antes de freírlo he frito un par de dientes de ajo en el aceite para darle un toque. Al bacalao le va genial ese toque. Una vez esos dientes de ajo están fritos, los sacamos y freímos el bacalao. Mientras se fríe, aprovechamos para cortar la verdura a dados. Cuando esté doradito lo apartamos y lo reservamos.

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En ese mismo aceite pochamos las verduras. Primero la cebolla, el puerro y el pimiento rojo. Después le echamos la berenjena y el calabacín. Cuando esté todo bien pochadito, que esté bien “amoroso” como dice Madre Sepia, le tiramos salsa de tomate y la hoja de laurel. Yo he aprovechado una que ya tenía hecha, pero podéis tirarle una ya comprada, aunque no será lo mismo 😉

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Subimos un poco el fuego y cuando la salsa empiece a hacer chup-chup, le agregamos el bacalao que teníamos reservado. Le bajamos el fuego otra vez como cuando pochábamos las verduras y lo dejamos mínimo 10 minutos. Y entonces vamos buscando la textura de la salsa que nos guste. A mí por ejemplo me gusta que esté espesita, no muy líquida. Y cuando la tengamos a nuestro gusto, ya se puede emplatar y disfrutar. No os olvidéis el pan para mojar, ¿eh? ¡Ah! Y para acompañar se puede hacer un poco de arroz hervido o unas patatas (si son alavesas, mejor, ¿eh Patata Jauna?).

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Es una receta que huele a rico, a casa, a tradición, a recuerdos, a Señora Sepia… Es por eso que el nombre de la receta está en catalán, porque es muy típico en mi familia.

Menos mal que esta noche me lo voy a cenar… ¡Saludos y buen provecho!

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Acerca de Profesor Sepiaguettis

Buenas, soy el Profesor Sepiaguettis. Hijo de una albóndiga macho súper tierna y de una sepia salvaje, nací un día de febrero enfrente del monumento de Colón de Barcelona. Mi madre se perdió cerca de la orilla y mi padre se acercó a ayudarla. Ahí empezó un amor aparentemente imposible y prohibido pero que funcionó a la perfección. Mar y montaña se unían y establecían una nueva unión muy extendida en Catalunya. Desde que me di cuenta de lo que se aportaban los ingredientes de diferentes ámbitos me dediqué a hacer de “Celestina” para ellos: juntar al pollo con la cigala o el cerdo con el mejillón son grandes logros, pero aún me quedan muchos por hacer. Por aquí os iré contando. Una cita: “Nunca renunciéis a los amores imposibles” – Señora Roz de Marymontaña

Publicado el 12 junio, 2014 en En los fogones, Recetas y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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