Restaurante Juquim, comida casera de calidad en pleno Pirineo

Cuando salimos de la ciudad, a los barceloneses nos llaman “pixapins” (“meapinos”, literalmente), por nuestra escasa habituación al aire puro, la naturaleza y otras bondades de la vida campestre. Los urbanitas, con nuestras prisas, nuestros brunchs y nuestras cenas de diseño a 40 euros el cubierto, flipamos cuando descubrimos que aún hay sitios donde se puede comer muy pero que muy bien por menos de 15 euros. Pocos están en las calles más concurridas de la ciudad, algunos en las afueras y la mayoría, directamente, lejos de ella.

Como buena pixapins que soy, a mí también me gusta alejarme del mundanal ruido de vez en cuando y suelo alucinar bastante con cosas tan sumamente fascinantes como: “¡mira, una vaca!”, “oh, ¡ese caballo me acaba de relinchar en la oreja!” o “¡anda, si esta agua de grifo se puede beber y no sabe a rata muerta!”. No obstante, en mi última escapada mi asombro estaba totalmente justificado con el Restaurante Juquim de Espot (Lleida).

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En pleno Pirineo leridano, este restaurante es el lugar ideal para reponer fuerzas tras una mañana de excursión por el precioso Estany de Sant Maurici. Su cocina casera de montaña satisfará a los estómagos más hambrientos y a los paladares más exigentes con sus platos abundantes, sorprendentes y reconfortantes. El menú de fin de semana cuesta 18 euros y mi acompañante y yo, con hambre de caminar 5 horas por la montaña, acabamos llenos compartiendo un plato de carta y un menú completo (primero, segundo, postre, pan y vino).

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Para empezar, unos fantásticos canelones de setas con una bechamel cremosa y ligera que se fundía a la perfección con los melosos bolets. Como habíamos leído que la especialidad del local era la caza, decidimos que nuestros restantes dos platos la tuvieran como protagonista. El primero fue en formato frío, con un intenso y excitante palpís de gamo, una especie de embutido cocido y servido en lonchas finas con pistacho y ajo. El segundo fue la estrella de la casa: el civet de jabalí (foto de portada), un estofado que realzaba los sabores del puerco salvaje y cuya carne estaba tan tierna que se deshacía en la boca. Para rematar la jugada, pedimos una humilde tarta de queso, que resultó ser una auténtica bomba: posiblemente la mejor tarta de queso que haya probado nunca. ¿La prueba? Que ni siquiera dio tiempo a hacerle foto.

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Y si después de semejante comilona os entra el sopor, siempre podéis pegaros una buena siesta en los Apartaments Les Picardes, justo al lado y de los mismos dueños.

Restaurant Juquim

Plaça de Sant Martí, 1 (Espot, Lleida)

Precio: 18 euros (menú de fin de semana); 15-25 (carta)

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Acerca de El Mono Bipolar

Si se cruzan con este simio por la calle, yo de ustedes me cambiaría de acera, porque igual les da un abrazo que les arrea un sopapo. Es peligroso y debería estar enjaulado. De hecho, lo está: lo tenemos, cual Jesse Pinkman, en los sótanos del cuartel general de los Idos de la Olla, tecleando sin cesar, y de vez en cuando lo dejamos salir a comer en restaurantes y hacer talleres de cocina para que luego lo cuente aquí. Entre sus aficiones se hallan quemar cocinas, comer bananas y lanzar heces a transeúntes. Ello no es óbice para que a veces tenga un paladar de lo más refinado y excelente mano en los fogones.

Publicado el 15 mayo, 2014 en Catalunya, En la calle y etiquetado en , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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