Umo, el nuevo japonés de Barcelona

En el momento de apertura de este blog, ya he ido tres veces a Umo, el nuevo japonés del Grupo Nomo (Nomo, Kuo, Umo) situado en el Hotel Catalonia Plaza (en Plaça Espanya), y eso que abrió hace apenas dos meses y que mi economía no está para tirar cohetes. Pero es que es una auténtica maravilla.

Para empezar, Umo te ofrece la posibilidad de aparcar gratis en el parking del Hotel Catalonia, cosa que, en mi caso particular, le da muchísimos puntos ya de entrada.

Para seguir, el local. Diseñado, igual que el resto de restaurantes del grupo Nomo, por Josep Cortina, Umo lleva un paso más allá su elegante simplicidad. Predominan los negros y los grises, la madera y los metales, en un restaurante con cocina a la vista, que ofrece el fantástico espectáculo del chef Naoyuki Haginoya y sus acólitos a los fogones.

Imagen Sí, han leído bien, fogones. Porque “japonés” no tiene porque ser igual a “únicamente sushi”, y en un restaurante cuyo nombre significa “creación”, no podían quedarse sólo en makis y nigiris –deliciosos, por otro lado. De hecho, una de las especialidades y rasgos diferenciadores de Umo respecto a otros japoneses de Barcelona es el sumi-yaki. El sumi-yaki es una técnica milenaria que consiste en situar la pieza de pescado unos centímetros por encima de unas brasas (de modo que se ahuma con la propia grasa que va perdiendo), para luego colocarla sobre una tabla caliente de sal del Himalaya, para que el comensal acabe de cocinar el producto a su gusto. Una auténtica delicia, aunque debo confesar que, cuando lo pedí, la piedra no estaba suficientemente caliente, por lo que comí el lomo de atún prácticamente crudo (lo cual, dada la calidad del pescado, no fue un problema).

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Pero sin duda, mi plato favorito, el que he pedido las tres veces y seguiré pidiendo en todas mis visitas a Umo es el tako-yaki: pulpo gallego a la brasa acompañado de mochi de patata y mayonesa de wasabi. Lloro con sólo recordarlo.

Como lloré la primera vez que probé en Kuo un plato que este nuevo restaurante ha importado: el Fu kaki-age, una crujiente tempura de verduras acompañada de huevo y foie. La bomba atómica. Eso sí, es contundente. Compártelo si quieres probar algún plato más de la carta.

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El Unagi yakimeshi acaba de incluirse como plato fijo en la carta y eso es una gran noticia, ya que ahora podremos disfrutar siempre que queramos de este maravilloso arroz frito con anguila del Delta del Ebro.

Otra de las especialidades de la casa es el Hot sashimi moriawase, una selección de cortes de sashimi (atún, calamar, vieira…), brevemente marcados en la plancha (sólo por un lado), especialmente pensada para aquellos que se inician en esto del pescado crudo.

Aunque si ya eres de los te comes el atún directamente de la bolsa de la pescadería, lo que tienes que probar es el Maguro no carpaccio truffle sauce, un delicado carpaccio de atún con vinagreta de trufa blanca que te hará creer en Dios y el más allá.

Como amante del sushi que soy, no podía pasar por alto la amplia selección de makis y nigiris de Umo. El Rainbow chirashi roll es una gran elección, ya que consta de diez makis de aguacate cubiertos de diversos tipos de pescado y marisco: desde salmón a boquerón, pasando por langostino, atún o anguila. El Spicy tuna maki (roll de atún con lechuga y salsa picante) y el Crispy toro roll maki (roll de ventresca de atún con piñones, cebolla crujiente y sésamo) harán las delicias de los amantes del atún, igual que el sorprendente Aburi toro ume roll, un sorprendente maki de ventresca de atún flambeado con pepino y salsa de ciruela. Si suena delicioso, no os quiero contar cómo sabe… Y si, por el contrario, eres fan acérrimo del salmón, su versión ahumada del Alaska roll (con crema de queso y nueces) te fascinará. Pero el AMOR, así, en mayúsculas, llegó a mi paladar con el del Red Hotate Chilli Pepper, un maki con una sinfonía texturas y sabores de cremoso aguacate y sedosa vieira, en contraste con la ardiente salsa picante y el “crunch” de la cebolla crujiente.

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Tras tan delicioso bocado final uno habría de optar por levantar el campamento con esa feliz sensación de satisfacción, pero el mundo es de los valientes, así que yo opté por rematar mi último ágape con un postre, el talón de Aquiles de muchos restaurantes y en concreto japoneses de la Ciudad Condal. Y esa Mousse de chocolate blanco con naranja amarga y crumble de chocolate negro fue como una revelación: suave, ligera, delicada, equilibrada. El broche perfecto para una comida de diez.

 

Precio medio: 25-35 euros.

Dirección: c/ Tarragona, 99. Barcelona

Web: www.restauranteumo.com

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Acerca de El Mono Bipolar

Si se cruzan con este simio por la calle, yo de ustedes me cambiaría de acera, porque igual les da un abrazo que les arrea un sopapo. Es peligroso y debería estar enjaulado. De hecho, lo está: lo tenemos, cual Jesse Pinkman, en los sótanos del cuartel general de los Idos de la Olla, tecleando sin cesar, y de vez en cuando lo dejamos salir a comer en restaurantes y hacer talleres de cocina para que luego lo cuente aquí. Entre sus aficiones se hallan quemar cocinas, comer bananas y lanzar heces a transeúntes. Ello no es óbice para que a veces tenga un paladar de lo más refinado y excelente mano en los fogones.

Publicado el 9 abril, 2014 en Catalunya, En la calle y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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